El archivo sigue abierto, pero cada pieza se escribe una sola vez
Los artículos de esta sección nacen de un mismo problema: cuando un taller cierra, no solo se pierden las herramientas. Se pierden los nombres que las designaban, el orden de los gestos y la voz de quien explicaba para qué servían. Escribir a tiempo es la única forma de que ese material siga siendo consultable dentro de veinte años.
Si tu asociación, museo o taller quiere empezar a registrar lo que todavía está a mano, el siguiente paso es una conversación breve sobre el alcance del trabajo. Sin compromisos previos: primero entendemos qué oficio, qué fondo documental y qué personas están disponibles.