Aclaraciones antes de empezar
Conviene fijar por escrito qué entra y qué no entra en un encargo de documentación. Estas precisiones evitan
malentendidos cuando una asociación, un museo o un taller pequeño nos pide acompañamiento, y sirven también
para que cada parte sepa de antemano qué puede esperar del trabajo conjunto.
Qué entendemos por inventariar
Inventariar no es solo fotografiar objetos. Incluye describir el uso de cada herramienta, anotar su nombre
local, registrar medidas y estado de conservación, y vincular la pieza con la persona o el taller donde se
documentó. Cuando hablamos de procesos, nos referimos a la secuencia de gestos y decisiones que dan sentido
a esas herramientas.
Vocabulario y testimonios
El léxico del oficio se recoge tal como lo emplean quienes lo practican o lo practicaron, con sus variantes
locales y sin corregir expresiones. Los testimonios orales se graban con consentimiento y se archivan junto a
una ficha descriptiva. No interpretamos ni reescribimos lo que dice la persona entrevistada: lo transcribimos
y lo contextualizamos.
Ejemplos y casos
Los casos que aparecen en este sitio y en los artículos son ficticios. Se utilizan para ilustrar cómo se
aplica el método, no como referencia de clientes reales ni de resultados obtenidos. Cualquier parecido con
talleres o asociaciones concretas es casual.
Alcance y canales
El servicio se adapta al contexto de cada comunidad portadora del saber, sin imponer un formato único. No
prometemos plazos de respuesta ni resultados numéricos. El contacto se realiza por teléfono o correo, que son
canales de comunicación y no de atención presencial ni comercial.
Estas condiciones no pretenden cerrar el diálogo, sino ordenarlo. Si alguna de ellas no encaja con la situación
de tu asociación, museo o taller, es el momento de decirlo: ajustar el encargo desde el principio ahorra
trabajo después y protege tanto el material documentado como a las personas que lo comparten.